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Los Kawéshqar o Alakaluf
“Kawésqar significaría “hombre de piel y hueso” y sería el nombre con que se conocía a una parcialidad de los alacalufes”. (Museo Chileno de Arte Precolombino)“Durante el periodo histórico que se inicia en el siglo XVI, diferentes navegantes, y más tarde misioneros y colonos, describen diversos aspectos de la vida Kaweshkar en los archipiélagos occidentales situados entre el golfo de Penas y la península de Brecknock”. (Massone 1987, pág. 34)“La etnia Kaweshkar o Alacalufes, habitaron los archipiélagos, fiordos y canales situados entre el golfo de Penas y la Península de Brecknock”. (Goiri 1997, pág. 8)“En sus largas excursiones tocaban por el norte la Península de Taitao, contactándose con los Chonos. Por el sur penetraban a la región de Puerto Natales, Golfo de Otway, y costa norte del Estrecho de Magallanes, donde establecían relaciones de trueque con los Aonikenk; mariscos, pescado, y piritas de hierro a cambio de pieles de guanaco e instrumentos de piedra. Más al sur, en la Tierra del Fuego, a lo largo de sus costas occidentales y norteñas, tuvieron relaciones con los Selknam. Todavía más al sur, en el extremo de la península de Brecknock, esporádicamente también con los Yámana. No siempre estos contactos eran pacíficos. Entre primitivos con frecuencia todo terminaba en luchas salvajes. Históricamente se sabe de cierto festín en que participaron Chonos y Kaweshkar en la costa sur de la Península de Taitao. Se había varado una ballena. Varios días de banquete. Consumiendo el cetáceo, se despertaron antiguas rivalidades, originándose una gresca cuyo epilogo fueron once muertos”. (Barros Armstrong, pág. 37 y 38) -
Características físicas
“La talla media del Kaweshkar alcanza a 1.62 mt para los hombres y 1,48 mt para las mujeres. Robustos de tórax y abdomen contrasta la fuerte armadura ósea de sus espaldas y brazos con las piernas cortas y delgadas, tal vez a causa de llevarlas siempre encogidas en su constante navegar. De cara más bien delgada, la piel lampiña y de color amarillo pardo oliváceo. Frente estrecha, pómulos salientes, boca grande de labios relativamente voluminosos. El pelo negro muy abundante, generalmente desgreñado y largo. Ojos café oscuros, algo oblicuos y almendrados, especialmente durante la infancia. En los recién nacidos y hasta los cinco años, es notoria la mancha mongólica en la región sacrolumbar”. (Barros Armstrong, pág. 38)“Son en general de baja estatura, pero bien constituidos. Si se les nota las piernas algo delgadas, es por el desarrollo del vientre, que sin embargo, no es exagerado. Tienen la tez cobriza, cara ancha, pómulos salientes, nariz achatada, aplanada y la boca grande. Sus cabellos son largos y lacios. Para cortarlos lo hacen sobre una piedra. Tiene la costumbre de arrancarse prolijamente el vello del cuerpo y usan para eso valvas de choros, las que utilizan como pinzas”. (Perich, pág. 30) -
Actividades de Subsistencia
“Para la pesca usan arpones de hueso de diferentes formas; unos son cortos, en forma de flecha, que amarran con una tira de cuero de lobo a un largo palo de madera que constituye así una lanza; otros más largos, simulando un serrucho por un lado. En las manos del indio fueguino no sólo sirve como elemento de pesca y caza sino, como arma ofensiva.En cada canoa se ve un palo largo, cuya extremidad está dividida en cuatro puntas, del que se sirve para sacar los erizos y centollas de los bancos de piedras. Los choros, erizos, centollas, son su comida cotidiana, el pescado y las aves del mar, complementan su alimentación.Cuando logran cazar algunas focas o algún lobo de mar, y sobre todo cuando encuentran alguna ballena varada, hecho muy frecuente, son hombres felices, alegría que demuestran cantando, gritando y lanzando guijarros al aire.Todo esto lo comen al estado natural. Apenas si a medio desplumar las aves, y le dan algunas vueltas sobre la fogata cuando ya están listas para la comida.El pescado no lo destripan; se ha visto que algunos medios vivos le incan el diente en la misma playa, cuando tienen hambre.Ellos no le dan importancia a que la carne sea fresca o podrida. Cuando encuentran una foca o ballena, van a comer y se van. Si la ballena dura un mes, ellos siguen con su alimento hasta que desaparece totalmente, sin importarle para nada el estado de descomposición. Mientras tiene que comer lo hacen hasta hartarse.Lo único que preparan son unas prietas hechas de sangre de lobo, que guardan en trozos de tripa del mismo animal.Entre los vegetales, son locos por los hongos silvestres (callampas y apio silvestre)”. (Perich, pág. 33)“Estos grupos se dedicaban principalmente a la caza de lobos marinos, delfines y aves marinas, a la pesca y a la recolección de moluscos. No obstante, cuando se acercaban a la costa continental cazaban eventualmente algún guanaco o huemul para complementar la dieta alimentaria. Sus principales instrumentos se confeccionaban en hueso, entre los que destacan puntas de arpón monodentadas de base cruciforme, algunos de los cuales presentan trazos lineales grabados a modo de decoración, y puntas de arpón multidentadas, confeccionadas en hueso de ballena, para la caza de lobos marinos y delfines, como asimismo cuñas, punzones y agujas óseas para diferentes usos domésticos.Junto con estos materiales se desarrolló también una importante industria lítica, principalmente en obsidiana, con puntas de proyectil triangulares sin pedúnculos”. (Massone, pág. 30)“Los kaweshkar eran principalmente carnívoros. Toda la gama de seres que pudieran proporcionarles alimento eran buscados para la comida y a la vez sus pieles, tripas, nervios y huesos para ser empleados en la confección de útiles y medios de vida. La ballena, en primer lugar, y las focas constituían el centro de su alimentación. Las primeras abundaban antiguamente en los mares de América, aventurándose con frecuencia por los canales patagónicos; sorprendidos por la baja marea, a menudo quedaban en seco. Mediante fumarolas trasmitíase la nueva. La ballena era un festín para cuantas familias pudiesen concurrir.se compartía el hallazgo. Huesos, nervios, barbas, toda la carne y la grasa eran aprovechados aun cuando la putrefacción hubiese alcanzado el grado mayor. Llegaban las canoas, cada cual hacia su cabaña lo más cerca posible del animal, y ya en común, ya en cada vivienda, el fogón no cesaba de recibir apetitosos trozos que a medio azar iban siendo consumidos entre anécdotas, cantos y danzas.La caza de la foca entrañaba preparativos, riesgos, astucia e inteligencia. Provista de múltiples arpones partía la familia hacia una lobería. El hallef quedaba en una playa vecina. El cazador caminaba con agilidad agazapado entre las rocas, premunido de su arpón y del largo cordel con que va sujeto. Prefería localizar la presa lejos del centro de rebaño, para no espantarlo. Amarraba el extremo libre del cordel a una piedra, si intentaba cazar un gran macho. Si el elegido era un animal mediano o pequeño, lo conservaba en la mano. Deslizándose contra el viento y arrastrándose entre las piedras, ya a pocos metros del incauto, en una brusca parada, el arma era arrojada veloz y certeramente a las costillas del animal para perforarles los pulmones. En otras oportunidades, cuando se trataba de pequeños lobos, usaba una red colocada en un aro de metro y medio de diámetro al extremo de una larga pértiga. Como el cazador va siempre sentado en la proa del hallef puede localizar mejor cualquier presa.” (Barros, Armstrong, pág. 40) -
Vivienda

“Habitaban en chozas o toldos de planta ovalada, construidos con varas de madera hincadas en el suelo formando el armazón y cubiertos con cueros de lobos o con ramas u otros elementos vegetales”. (Massone 1987, pág. 34 y 35)
“Rápidamente construyen una vivienda. De ello se encarga la mujer. El bosque proporciona varas de roble o canelo, lianas y ramas. La base elíptica es de 5 a 10 metros cuadrados de acuerdo al número de los que alojará. Comienza clavando firmemente en el suelo dos varas, separadas por tres o cuatro metros. Curva luego los extremos y los une amarrándolos con lianas que corta con los dientes. Más o menos a cincuenta centímetros de este primer arco, construye otro exactamente igual. Las dos puertas con que contara la habitación estarán determinadas por estas dos piezas maestras. Las restantes estacas también serán hundidas en el suelo e irán amarrándose con lianas a los arcos maestros, de manera que al finalizar esta etapa aparece la armadura formada por dos series simétricas de arcos más o menos aplanados. Se ve frágil, pero la distribución de las nervaduras y su altura no mayor de 1.70 mt. Le dan resistencia contra cualquier empuje. Cúbrese de pieles de foca amarradas a las estacas y ya la familia tiene su cabaña. La cúpula aplanada es un excelente refractor del calor que brotara del fogón central. El humo se escurre pesadamente por un intersticio semi obstruido con ramas en la parte más alta. Las aberturas solo permiten el paso en cuclillas y son protegidas con pieles fácilmente removibles. Todo el ajuar se coloca ya sea colgado del armazón, ya aparentemente tirado en la base interior de los muros. Mézclanse instrumentos de caza, recipientes o cestos, trozos de carne y bolsas con mariscos”. (Barros Armstrong, pág. 38)
“¿Se necesita viajar? Rápidamente se desocupa la casa; se doblan las pieles, se guardan los útiles, se sube el ajuar a la canoa hallef y la familia parte a su navegar interminable. Permanece el armazón para un nuevo uso en medio del montón de desperdicios, conchas y huesos. El fogón humea, pero el fuego ha sido transportado cuidadosamente al centro de la embarcación. Durante la travesía los niños son los encargados de protegerlo y alimentarlo.
Al fuego lo llaman teharkoue. Para prepararlo aprovechan el duro ciprés. Un trozo muy seco al que se practica una muesca, se sostiene con el pie contra el suelo. En la muesca introducen verticalmente una vara aguzada, que hacen girar a presión utilizando las dos palmas. Esta violenta frotación no se afloja ni interrumpe, para lo cual otra persona ayuda prestamente cuando la primera muestra síntomas de cansancio. Se produce en la cavidad un fino polvillo que con la fricción continua se calienta hasta la ignición. En ese momento se aplica un manojo de plumas o finos elementos vegetales, base del fogón. Más usual que este trabajoso método, era sacar chispas restregando un trozo de pirita de hierro y una piedra cuarzosa. Junto a ese fuego transcurría la vida”. (Barros Armstrong, pág. 38)

Chozas kaweshqar en bosques extremo sur. Fotografía Roberto Gerstmann. S/F. “Fueguinos. Fotografías Siglos XIX y XX. Imágenes e Imaginarios del Fin del Mundo.”Margarita Alvarado, Carolina Odone, Pedro Mege. Editorial Pehuén. S/F.
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Vestidos y Ornamentos

“La vestimenta consistía únicamente en una corta capa de pieles de lobos o de nutrias cosidas con tendones de ballena, que recubría los hombros y parte de la espalda. El cuerpo, en general, era cubierto con una capa protectora de tierras de color mezcladas con grasa animal y las mujeres solían llevar como adornos collares de conchas”. (Massone 1987, pág. 34 y 35)
“El traje del Alacalufe se reduce a una capa de cuatro a seis cueros de nutria que sujeta sobre sus hombros y sujeta por una amarra al cuello.
Algunos usan un pequeño delantal del mismo cuero para cubrir sus órganos genitales. Las mujeres llevan casi el mismo traje, los niños siempre van desnudos”. (Perich, pág. 30)
“Cuando la familia se encontraba en tierra, una de las labores importantes que realizaba la mujer era la confección de canastos de fibra vegetal. La elaboración de estos canastos era destinada especialmente para la recolección de mariscos y pescados.
La fibra vegetal con la cual hasta hoy se confeccionan las canastas, es un junco que crece en áreas pantanosas, conocido también como “ñapu”. Para hacer flexible el material se cortaba y se utilizaba luego de un par de días; posteriormente era masticado cuidadosamente antes de ser trenzado. La confección la realizaban en espirales de tejido muy suelto, que van dando la forma al canasto que termina con una abertura circular. Fabricaban además otros utensilios (especies de balde), principalmente de corteza de coigüe, el que cosían de igual forma que lo hacían con la canoa. Estos los usaban para llevar cosas pequeñas o frágiles.” (Goiri, pág. 19)
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La Canoa o Hallef, Aspectos constructivos

“Se desplazaban por mar empleando canoas confeccionadas con tres piezas de corteza de árbol, cosidas entre sí con fibras vegetales o barbas de ballena, empleándose tierra arcillosa mezclada con raíces para calafatear a lo largo de las costuras. Los largueros, travesaños y nervaduras se obtenían de varillas delgadas y madera de canelo”.
“Por efectos de transculturación, a comienzo de nuestro siglo, los Kaweshkar empezaron a utilizar canoas monóxilas, confeccionadas a partir de un tronco de árbol ahuecado mediante golpes de hacha. La canoa de cortezas cosidas subsistió en principio de modo paralelo, entrando luego en desuso hacia 1920 1930”. (Massone 1987, pág. 34 y 35)
“La embarcación primitiva se confeccionaba con cortezas de ñire, preferentemente en primavera, antes de que brotaran las hojas. El trabajo lo hacía un solo hombre. Con piedras afiladas practicaba dos incisiones circulares, una arriba del tronco, la otra en el extremo inferior del tramo utilizable; éste debía tener cinco a siete metros de largo. Ambas incisiones se unían con una tercera hendidura longitudinal. Para sostener su cuerpo mientras ejecutaba el trabajo, enlazaba cuerpo y árbol con cierta soltura mediante un cordel de cuero. La corteza era desprendida hábilmente utilizando bastoncillos de hueso o madera de extremo tallado como cuña.
Terminada esta tarea transportaba el gran rollo de corteza junto a su cabaña. La pieza debía mantener su flexibilidad durante la construcción, para lo cual era mantenida bajo agua dos o tres días aplanándolas con grandes piedras. Luego las dividía en tres piezas largas; la más ancha “hace las veces de quilla, de fondo, de roda y estambor, mientras las otras dos conformarán los costados”, según el relato de “Santa María de la Cabeza” (1788-89). Las extremidades de la pieza central, la más larga de todas, eran simétricamente talladas en triángulo. Las otras dos recibían recibían su forma de lonjas. Durante este trabajo de recorte al calor de una fogata, las cortezas eran ablandadas para darles en sentido transversal y longitudinal el abombamiento apropiado. Luego, usando punzones de hueso se perforaban hileras de hoyitos a lo largo de los cantos para ser montados. Las uniones se realizaban empleando tanto voqui, una liana muy resistente, como nervios de ballena. Las costuras eran firmemente tiranteadas. Todas las junturas y perforaciones recibían concienzudo y paulatino calafateo con una mezcla de musgo y cierto tipo de barro viscoso y compacto que secaba manteniéndose elástico e impermeable. La rigidez y resistencia interior se lograban mediante cuadernas de madera bien apretadas unas a otras, ajustadas al casco. Dos varas de ciprés ligadas a los bordes superiores conformaban la borda, y dos a cinco travesaños rígidamente ligados a las bordas mantenían su separación. El hallef era terminado con un revestimiento longitudinal en su interior, de tiras de corteza de unos treinta centímetros de ancho, ablandadas en el fogón para su perfecto calce con la curvatura de la embarcación, dejando en la parte central una especie de resumidero para recoger el agua. Frágil pero resistente, una cáscara delicada, la embarcación estaba lista. Complemento indispensable, los remos hechos de ciprés, como paletas con mango recto. Del mismo árbol se confeccionaba un pequeño mástil donde se ataba una vela de piel de foca y ya podía echarla al agua y viajar…” (Barros, Armstrong, pág. 40)
“La canoa utilizada por los Kawashkar era en forma de media luna, compuesta por tres piezas de corteza: dos laterales y una central, que hacía de fondo, quilla y roda. Esta pieza se mantenía por dos o tres días bajo el agua afirmada con grandes piedras para aplanarla, luego la perforaban con un punzón de hueso (cada 2 pulgadas más o menos) para coserla a las piezas laterales con tiras vegetales en forma de espiral.
Una vez cosida se realizaba el “calafateo”, principalmente con material vegetal, raíces y barro. Para dar resistencia y rigidez a la canoa, se colocaban en el interior varillas en forma de arco, bien apretadas las unas contra las otras; a su vez, los bordes se reforzaban con dos defensas, las cuales se ligaban con travesaños, los que mantenían la separación de la canoa.
El interior se revestía con tiras de corteza, ablandadas a fuego para darle la forma necesaria, lo que constituía el piso de la canoa. Al centro dejaban una abertura para colectar el agua y, al lado, reposando sobre un lecho de piedras, conchas y arena, mantenían un pequeño fuego, constantemente alimentado.
La canoa la maniobraban desde la popa, donde se ubicaba la mujer quien sentada usaba una paleta de mango corto denominada “papay” (como remo y timón). Por el contrario, el hombre se mantenía en la proa, siempre atento y con el arpón listo para la pesca, sólo en caso de que las condiciones lo requiriesen ayudaba a remar, para lo cual usaba un papay de mango más largo”. (Goiri, pág. 26 y 27).
Grupo kaweshqar en una canoa. Las canoas kaweshqar eran hechas con tres
láminas de corteza de roble moldeadas al calor y luego unidas por una costura.
Fotografía Alberto María De Agostini. 1920. En: “30 años en Tierra del Fuego”.
Alberto María De Agostini. Ediciones Peuser. 1956.
Canoa kaweshqar. Canales australes. Foto Roberto Gerstmann. S/F. “Fueguinos. Fotografías Siglos XIX y XX. Imágenes e Imaginarios del Fin del Mundo.”Margarita Alvarado, Carolina Odone, Pedro Mege. Editorial Pehuén. S/F.
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Organización Social
“Estos vivían dispersos en pequeños grupos familiares por los canales, dedicados a la caza de lobos marinos, nutrias y aves, como asimismo a la pesca y recolección de mariscos. Cuando encontraban una ballena varada sobre una playa se reunían en gran número para establecer un campamento más permanente. Durante ese tiempo aprovechaban para realizar sus ceremonias sociales”. (Massone 1987, pág. 34 y 35)“El Alacalufe tiene mucho afecto para con su familia; consideran como perteneciente a ellos a su esposa y sus hijos. Llegados los hijos a edad madura, se separan y toman su vida solos.En general el Alacalufe tiene una sola mujer, pero he visto algunos casos de poligamia.Las uniones se hacen sin ceremonia ni trámites; sólo basta la voluntad de ambos. Hay casos en que los padres exigen cierta cantidad de cueros y, en algunos casos, una cama en prenda”. (Perich, pág. 33 y 34)“El KALAKAI era el rito de iniciación de los y las jóvenes; es decir el paso a la vida adulta. Este cumplía con el propósito de completar, intensificar y corregir, en algunos casos, la educación que hasta ese momento había estado sólo en mano de sus padres, tanto en los ámbitos de sobrevivencia como para incorporarlos a las normas y reglas sociales que permitían una adecuada convivencia con sus pares por el resto de su vida.Este era un grato motivo de encuentro entre distintas familias, pudiendo participar el que lo deseara; sin embargo, lo hacían particularmente los familiares de las y los jóvenes que serían parte del Kalakai. Se realizaba cada vez que se juntaba un número importante de candidatos y generalmente se extendía entre seis y diez semanas”. (Goiri, pág. 23) -
Medicina
“Los padres enseñaban y traspasaban a sus hijos sus conocimientos del cuerpo humano, lo que les permitía el tratamiento individual de enfermedades menores. Sin embargo, al ser más grave la enfermedad o la lesión, intervenía un curandero que por medio de vegetales, cenizas y otros elementos naturales, preparaba un tratamiento. Este además, implicaba la realización de succiones en el sector afectado, hasta sacarle sangre, la que se depositaba en una concha y se dejaba cerca del fuego para que se coagulara. Posteriormente, se colocaba debajo de la cama de ramas del enfermo, permaneciendo durante todo el tiempo que durara el tratamiento”. (Goiri, pág. 21)
“El niño es alimentado al seno de la madre y el destete se hace hasta que va a tener otro hijo. Se ha visto niños mamando hasta los cuatro años. Tan pronto pueden comer, les dan lo que pillan, motivo éste de la mortalidad de ellos a corta edad.
La medicina es nula entre los indios, y los remedios sólo son externos. Si un indio siente dolores en cualquier parte del cuerpo, otro indio le refriega la parte dolorida, extiende las manos y sopla, para que el mal se vaya a los aires. La muerte no tiene importancia para ellos, pero pese a esto, los muertos son sagrados.
A los muertos no los dejan sobre la tierra, en ninguna circunstancia, sino que los entierran, dejando como seña ya sea una estaca, una flecha o cáscaras de choros o centollas”. (Perich, pág. 34)
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Creencias Mágicas
“De acuerdo con Martin Gusinde, los Kawashkar creían en la existencia de un ser superior, responsable de todo cuanto existía, al que denominaban XOLAS. Este era bueno por esencia, por lo que si no transgredían las normas establecidas, los protegía sin ser necesario realizar rituales, rogativas u ofrendas respecto de él.Además de Xolas, su vida espiritual estaba conformada por la existencia de espíritus sobrenaturales malignos, de gran influencia. Los más importantes eran:AYAYEMA, quien provocaba todos los males de la vida cotidiana, como los accidentes, las enfermedades, el mal tiempo, etc. Era a él a quien se le atribuía el mando de los muertos. Podía aparecer en los sueños o en la choza, trayendo malos augurios.KAWATCHO, era el espíritu rondador de la noche, ya que durante el día permanecía escondido bajo la tierra. De olor repugnante, los perros lo sentían de lejos. Rondaba por los lugares apartados y oscuros, buscando capturar a los individuos que andaban solos en la noche, sorprendiéndolos y enterrándoles sus fuertes garras.MWONO, era el espíritu del ruido que vive en las montañas y glaciares, provocando aluviones, avalanchas y fuertes ruidos. Para acercarse a estos lugares lo hacían con rapidez y en silencio, para que no se diera cuenta”. (Goiri, pág. 22) -
La reducción de la Etnia Kawéshqar
“A causa del contacto sostenido con loberos en las primeras décadas del siglo, y con múltiples navegantes especialmente después de 1930, se produjo un quiebre en sus costumbres y un reemplazo de muchos elementos materiales tradicionales, por otros adquiridos a cambio de mano de obra o mediante trueque con los loberos, o por mendicidad de los barcos que constantemente tocaban las costas de los archipiélagos occidentales. De este modo se trastocaron los hábitos alimentarios, se modificaron la vestimenta, las herramientas de trabajo e incluso algunas pautas culturales.En contacto con los europeos y en especial con los chilotes, produjo además otras consecuencias nefastas, como la introducción del alcohol y de diversas enfermedades, y entre ellas las de tipo venéreo y broncopulmonar, que causaron grandes estragos entre una población alejada de todo control sanitario. Estos hechos sumados a otras causas, como la paulatina reducción del número de nacimientos, algunas matanzas surgidas de confrontaciones con loberos, como también cierto grado de migración entre la población kaweshkar, al comenzar el quiebre de las pautas culturales tradicionales, se conjugaron para llevar en corto tiempo a dicha etnia al borde de la extinción.En la actualidad sólo se cuentan unas pocas decenas de kaweshkar, que sobreviven con escasas posibilidades de perpetuarse por mucho tiempo, en una pequeña comunidad de Puerto Edén, sobre las costa este de la isla Wellington, donde comparten con colonos desde hace varios años un pequeño poblado que cuenta con una escuela, un retén de Carabineros y una posta de primeros auxilios”. (Massone, pág. 35)“En 1890 los misioneros salesianos obtuvieron la concesión de la isla Dawson, otorgada por el gobierno chileno, a objeto de instalar un centro misional para proteger y civilizar a los indígenas. Dado que la isla Dawson se encuentra entre los canales que navegaban frecuentemente los kawashkar del grupo sur, parte importante de los internados, antes de la masiva llegada de los selknam en la década del noventa, pertenecían a esta etnia, más los del grupo del centro que fueron detenidos por conflictos con colonos de Ultima Esperanza. Es así como en 1894 había en la misión de San Rafael 195 indígenas, en su mayoría kawashkar. Muy pocos sobrevivirían al desarraigo y la enfermedad, por lo que esta acción fue una de las causas que disminuyó su población”.“A fines de la década del 30 se instala en Puerto Edén una radio estación de Fuerza Aérea de Chile, cuya misión era servir de base meteorológica y de apoyo al servicio aéreo postal de hidroaviones entre Puerto Montt y Punta Arenas. En la misma época, la Armada determina la construcción del Faro San Pedro, en el extremo sur del Golfo de Penas. Es en torno a estos dos centros que se concentraría la población kawashkar subsistente tanto del grupo norte como algunos del grupo centro”.“En 1969, se forma el poblado de Puerto Edén, al frente de la radio estación de la Fach; de esta forma los kawashkar residentes en la bahía de Yetarkte, a un costado de la Fach, son trasladados al poblado a viviendas otorgadas por el Estado. Su población habría alcanzado las 43 personas aproximadamente.”“Durante las últimas dos décadas (años 1980 a 1990) sólo una parte de la población ha seguido viviendo en Puerto Edén, actualmente no superan las 15 personas, en tanto que la mayoría ha migrado a las ciudades de la Región. De acuerdo a las últimas cifras dadas a conocer por la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI), hoy viven en Punta Arenas aproximadamente 64 personas de origen kawashkar y en Puerto Natales cerca de 20.” (Goiri, pág. 30, 31 y 33) -
Bibliografía
- Hombres del Sur, Museo Chileno de Arte Precolombino, Mauricio Massone M. 1987. Aborígenes Australes de América. Álvaro Barros y Eduardo Armstrong, 1975.
- La Historia de los Kawashkar, Ricardo Goiri 1997. Ediciones de la Universidad de Magallanes.
- Extinción Indígena en la Patagonia, José Perich Slater, 1985
- https://precolombino.cl/wp/culturas-americanas/pueblos originarios-de-chile/kawashkar/#/historia/
